Leía anteayer la noticia del fallecimiento, a la edad de 93 años, de la encomiable Nancy Bird Walton, la primera mujer australiana que pilotó en vuelos comerciales. Me sorprendí a mí mismo al pensar que no tengo conciencia de haberme topado hasta ahora con una mujer piloto, y voilà, a los dos días me encuentro escribiendo estas líneas a bordo de un Saab 340 pilotado por la Srta. Hilda Röskilja, comandante en jefe de una tripulación de tres personas, incluyéndola a ella, que conduce a ocho pasajeros a lo largo de la geografía escandinava. La Srta. Röskilja, cuyo apellido se pronuncia como "rosquilla", y que es a un tiempo sueca y danesa -como no podía ser de otra forma-, cruza con pericia el azul celeste a la velocidad que le permiten los dos motores helicoidales y tremendamente ruidosos del aparato de factoría nórdica. Éste, que por su nombre podría ser la versión tuning del Saab 95 Aero, apenas se diferencia de sus hermanos terrestres salvo por las alas, ya que en tamaño rivalizan sin que exista un claro vencedor.
La Srta. Röskilja, que nos lleva de Copenhague a Örebro haciendo parada en Linköping -quien sabe si para ir a las rebajas-, me hace sentir como un niño cuya madre lleva al colegio junto a sus hermanos y a los hijos de un par de vecinas. Es decir, bien. No jugamos ni cantamos durante el viaje, pero tomamos café y leemos el periódico -salvo un servidor, que por no entender sueco se limita a escribir esto-.
De verdad que estoy orgulloso de ser español, pero ¿de verdad es incompatible con este tipo de cosas? Lástima de superpoblación... 

No hay comentarios:
Publicar un comentario