miércoles, 23 de enero de 2008

Parte I: El despegue


Tengo que reconocer que cuando me enteré de que Flavia tenía un blog, me pareció algo muy freak. No entendía muy bien cómo alguien que ya es guapa de serie, inteligente y además tiene numerosos y buenos amigos, podía meterse en este mundillo virtual donde –o así pensaba yo- seguramente no hay más que adolescentes con acné que se pasan el día jugando al rol y mirando fotos guarras en internet, y cuarentones obesos ávidos lectores de cómics que viven en casa de sus padres.

No es que haya dejado de pensar así totalmente, aunque lo cierto es que aquí estoy yo escribiendo mi primer post, en un De Havilland 8-400 a hélices de camino a Vilnius, para vencer los prejuicios que tantas veces me han traicionado. ¿La razón? Acabar con el aburrimiento de tantas horas de aviones, hoteles y esperas de aeropuerto, y ejercitar un poco mis muy olvidadas dotes narrativas de mi primera juventud. En aquella época empecé escribiendo un diario por recomendación de mi madre, que pensaba que sería una buena vía de canalizar mis instintos adolescentes de una forma creativa, así como una poderosa arma de reflexión. Como siempre he sido un hijo muy obediente seguí su consejo, de lo cual no me arrepiento en absoluto, aunque ahora tenga una caja llena de cuadernos que no quiero que nadie lea bajo ningún concepto, pero que tampoco me atrevo a destruir, por eso de conservar la memoria histórica.

Así pues espero que este blog sea mi nuevo instrumento de reflexión …

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Bieeeen!Nuevo blog...¡Despierta el friki que hay en ti!. Yo siempre tuve mucha curiosidad por fisgar tus cuadernos; ahora por lo menos puedo acceder a una versión telemática y madura de tus impresiones.

Me encanta ser guapa de serie ;)